La Academia dio una clase de fútbol a un rival dormido, pero se conformó y no quiso sellar una verdadera goleada. Al final, derrotó por 4-2 a The Strongest por la Copa boliviana y dejó marcada la diferencia que, hoy en día, hay entre los dos equipos.
Y es que Bolívar fue el total dominador. Aprovechó a la perfección la improvisada línea de 3 que el Tigre puso en cancha y si no metió más goles fue porque no quiso.
Por el rendimiento de ambos equipos y la gran superioridad celeste, el partido solo duró 45 minutos. Lo mejor se vivió en el primer tiempo.
De hecho, el Tigre solo fue rival hasta los 14 minutos. Aunque empezó perdiendo a los 3 minutos, con gol de Erwin Saavedra, había logrado empatar a los 4 gracias a Jaime Arrascaita.
Empero, a los 14, un centro del mismo Saavedra rebotó en la mano de Portuncho. Inicialmente, el árbitro cobró tiro libre, pero a instancias del VAR cambió su decisión para pitar penal.
Dorny Romero se hizo cargo. Con tranquilidad, batió a Diego Valdivia, el joven arquero del Tigre, y celebró el 2 a 1.
The Strongest nunca pudo levantarse del golpe y fue ampliamente superado. Pues en su afán de ser un equipo ofensivo, el Tigre cometió el peor pecado para un equipo que juega con línea de 3: nunca tuvo el respaldo defensivo de sus carrileros, lo que hizo que Bolívar siempre encuentre espacios en ataque.
A eso se suma que la defensa atigrada pecó de lentitud, ante una ofensiva celeste dinámica, ágil y agresiva.
Por eso, cada pelota al vacío era un suplicio par la defensa atigrada. En cambio, Bolívar disfrutaba de cada contra y así llegó el tercero.
A los 24’, Jhon García ganó en velocidad a Jusino, lanzó un centro y Lucas Chávez fue más ágil que Martín Chatti para llegar por el centro y anotar el tercero.
A la larga, ahí acabó el partido. Bolívar jugaba y dominaba ante un rival que, a momentos, no lograba hacer más de dos pases hacia adelante.
Por eso, el resto del partido se puede resumir fácilmente: Bolívar no quiso más. En El complemento, un contragolpe rápido le fue suficiente para anotar el cuarto, gracias al ‘Chaval’ Sejas (51’).
El 4 a 1 hizo que los cerca de 40 minutos restantes queden sobrando. Bolívar bajó la intensidad y, aún así, estuvo cerca de anotar el quinto y hasta el sexto – un palo y una gran atajada de Valdivia le privaron de al menos un festejo más- y el Tigre solo siguió demostrando sus limitaciones.
Solo la entrada de Adrián Estacio le dio algo de aire y el colombiano estrelló un remate en el palo del arco de Carlos Lampe.
Los atigrados recién pudieron disimular el resultado a los 87’. Un remate de Fabricio Quaglio provocó que Lampe deje un rebote corto y Sotomayor aproveche la jugada para anotar el descuento.
El resultado no hizo justicia al encuentro. Bolívar podía terminar con una goleada de proporciones, pero no tuvo la ambición necesaria. El Tigre, en cambio, demuestra que se aleja, cada vez más, de ser un equipo que puede competir en esta clase de partidos.