Redacción Oxígeno
13/05/2015 - 16:55

Juventus empata con el Real Madrid y pasa a la final de la Champions

 La Juventus se coló en la final que todos esperaban del próximo seis de junio y jugará ante el Barcelona en Berlín. Los chicos de Allegri dieron la campanada en el Bernabéu y cosas del fútbol, tuvo que ser Morata quien devolviera la gloria al club transalpino. El campeón se queda sin la posibilidad de defender el título y el fútbol español deberá esperar un año más como mínimo para ver a sus dos grandes equipos luchando por el título continental.

Madrid, 13 de mayo (Marca).-  La Juventus se coló en la final que todos esperaban del próximo seis de junio y jugará ante el Barcelona en Berlín. Los chicos de Allegri dieron la campanada en el Bernabéu y cosas del fútbol, tuvo que ser Morata quien devolviera la gloria al club transalpino. El campeón se queda sin la posibilidad de defender el título y el fútbol español deberá esperar un año más como mínimo para ver a sus dos grandes equipos luchando por el título continental.

Se las prometía muy felices el Real Madrid cuando Cristiano puso a los blancos por delante en la eliminatoria tras marcar desde el punto de penalti. El portugués no falló y aprovechó un grave error de un Chielini que derribó a James cuando al colombiano se le hacía de noche en el área visitante.

El Madrid ya veía a lo lejos la puerta de Brandemburgo y las ocasiones falladas por Cristiano, Benzema o Bale apenas preocupaban al Bernabéu. La sensación era de que los blancos volverían a superar a Buffon y que los italianos apenas serían capaces de poner en apuros a un Casillas que recibió, y se ganó, el perdón del respetable.

Como si no fuera necesario poner una marcha más para eliminar a la Juventus, el Real Madrid dejó pasar los minutos. Como si quisieran llevar la contraria a su representante, Bale recibió todos los balones que pidió, pero el galés todavía debe ganarse sobre el verde la autoridad de pedir los balones a jugadores como James o Cristiano. Cada esférico que llegaba a sus botas era sinónimo de que la jugada iba a finalizar de forma positiva para la Juventus. Hasta el momento, diga lo que diga su representante, el británico tiene mucho dinero por justificar después de su millonario fichaje.

En una noche que todo madridista ya estaba apuntando para la historia del conjunto blanco, fue uno de los suyos quien borró de un plumazo la posibilidad de ver a dos equipos españoles en la final de Berlín. Morata salió del Bernabéu buscando noches de glorias y, cosas del fútbol, fue en su casa donde vivió uno de sus mejores días en su corta carrera deportiva.

Morata era el que más conocía a la defensa blanca y lo aprovechó. No lo celebró, pero sacó lo máximo de la falta de contundencia de la zaga blanca. Un balón suelto en el área lo pudo controlar, levantar la cabeza y mandarlo al fondo de la red sin que Casillas pudiera hacer algo para evitarlo. Los Ramos, Varane, Marcelo y Carvajal vieron desde un lugar privilegiado el tanto de su ex compañero.

Quedaba más de 30 minutos de partido por delante, pero como si el partido les superara, los blancos se fueron incapaces de batir a un Buffon que por mucho que pasen los años, en los partidos grandes siempre aparece.

El meta estuvo acompañado de una defensa que hizo lo que no fue capaz de hacer el Madrid, no dar un sólo centímetro a sus rivales mientras veían como la experiencia de los blancos desaparecía del terreno de juego. Los campeones del la competición habían desaparecido. Las piernas pesaban y mandar el cuero al compañero de al lado era misión imposible en algunas ocasiones. La cabeza era incapaz de dirigir a los pies.

Finalmente, con las prisas y la caras de decepción en el Bernabéu, los italianos sacaron su rostro más característico. Defendiendo, evitando que el balón esté en juego y sacando de sus casillas al rival son los mejores y en el coliseo blanco no fue distinto.

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