Opinión
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Max Raúl Murillo Mendoza
05/02/2024 - 16:10

Los errores históricos que se pagan muy caro

El estoico pueblo boliviano tuvo que esperar hasta el año 2005, para recuperar su dignidad y su fortaleza de seguir soñando en este país. Pero hoy, otra vez se cometen los mismos errores de concepción, sin leer la coyuntura compleja sino obedeciendo a esquemas que sólo nos conducirán, otra vez, a derrotas donde el pueblo llano, es decir los más pobres pagarán con sangre y sufrimiento los errores “teóricos” de la izquierda tradicional.

Los humanos definitivamente no aprendemos de la historia. Las guerras actuales en el mundo son el resultado de esa costumbre. En Bolivia también la historia no sirve de mucho, sino como excusa para la impunidad de todo lo mal que hacemos. Los tejidos sociales de todas las clases sociales, casi desanimadas y derruidas sólo atinan a seguir la inercia de la tragedia, asumiendo que todo está perdido.

El estoico pueblo boliviano sólo asiste a los escenarios, sobre todo en estos últimos tiempos, de irracionalidad, cretinismo, impunidad política y sobre todo mediocridad en su máxima expresión. Precisamente por la enorme lentitud de reacción de los tejidos sociales derruidos, sin rumbo y sin liderazgos nuevos y claros.

El estoico pueblo boliviano aguanta incluso la brutalidad de quiénes, por brutal costumbre, cierran todos los pasos a los consensos, a los diálogos, a los acuerdos que deberían ser sentido común en la convivencia social, política y económica de nuestro bello y querido país. Pero, desde tiempos inmemoriales no resolvemos nuestras maneras de convivir, sino mediante la brutalidad y la fuerza pues así nos moldeó la historia tradicional.

En la reciente historia, desde los años 70 del anterior siglo, cuando los terribles errores de aquella izquierda que le combatió al general Torres, creyendo que él era el enemigo “reformista”, precisamente copiando las recetas de la revolución rusa, y que llevaron al país a la dictadura de Banzer. Dictadura sangrienta donde pagaron como siempre los más pobres, con exilio, torturas, abusos criminales a los derechos humanos, desapariciones forzadas y el desgobierno corrupto donde la deuda externa nos crucificó para siempre.

Aquella dictadura sangrienta, se saldó con toda una generación de intelectuales, escritores, pensadores y bolivianos que tuvieron que irse del país para siempre. Dictadura que destruyó lo mejor de nuestras universidades, hasta hundirlas en la mediocridad y en todo lo anticientífico posible. Pues hasta hoy no nos recuperamos de aquellos atropellos, seguimos con aquella herencia anti científica y de politiquería en nuestras casas superiores de estudios.

Dictadura que duró siete largos años. Siete largos años de destrucción sistemática de nuestras instituciones, de nuestro ser mismo de bolivianos. Dictadura como resultado de los graves errores de concepciones de la izquierda, que pues el pueblo llano fue el que pagó esos platos rotos.

Después vino la transición hacia la democracia: 1978-1982. Transición también bañada en sangre y sufrimiento del pueblo hasta llegar al año 1982. Año en que recuperamos la democracia, con enormes esperanzas en el pueblo. Sin embargo, ya muy temprano se cometieron los mismos errores de concepciones de los años 70. La izquierda le combatió al Dr. Siles como el enemigo principal y pues esos terribles errores le sirvieron al neoliberalismo, que se adueñó del país durante casi 20 años. Otra vez, quiénes pagaron muy caro esos errores fueron los pobres. Fueron los obreros despedidos de las minas nacionalizadas, de las fábricas en las ciudades y en todas las instituciones que se cerraron dejando a cientos de miles de obreros en las calles. Y, como corolario, no llegó la revolución sino la fuerza de la derecha y el neoliberalismo.

El estoico pueblo boliviano tuvo que esperar hasta el año 2005, para recuperar su dignidad y su fortaleza de seguir soñando en este país. Pero hoy, otra vez se cometen los mismos errores de concepción, sin leer la coyuntura compleja sino obedeciendo a esquemas que sólo nos conducirán, otra vez, a derrotas donde el pueblo llano, es decir los más pobres pagarán con sangre y sufrimiento los errores “teóricos” de la izquierda tradicional.

Los avances logrados y consolidados en estos años, se están destruyendo y malogrando sólo por errores de lecturas totalmente fuera de las realidades que vivimos. Esos esquemas antediluvianos, que la historia se encargó de refutarlas en la realidad; pero con sangre de los bolivianos más pobres, se están repitiendo actualmente. No hemos aprendido de la historia, sino como repetición de la tragedia y comedia intelectual. La gravedad de estos tiempos que vivimos, se conjuga con el final de una época y el ascenso de la ultraderecha por todo el mundo.

El estoico pueblo boliviano, las inmensas masas que aguantan todo en Bolivia, que aguantan la mediocridad en su máxima expresión, la lentitud y brutalidad de sus instituciones, de la corrupción galopante, de los bloqueos totalmente cavernarios y anti populares, de los bloqueos mentales y mediocridad intelectual total. En fin, ese pueblo estoico crucificado por obra y gracia de la burocracia irracional, desde todas las oficinas posibles, no tiene más remedio que seguir sus instintos de sobrevivencia. Sus instintos de defensa ante la inacción de todo lo demás en sus derechos básicos.

Los errores de concepción de la izquierda, están otra vez matando las esperanzas del pueblo boliviano. El imperialismo está seguro, muy contento mirando del palco todo el lamentable espectáculo de los acontecimientos actuales, donde la pelea entre pobres y miserables se repite en obediencia ciega a los errores históricos de concepción de los supuestos letrados de las revoluciones bolivianas. En fin.

 

                                                                                          La Paz, 4 de febrero de 2024

 

 

 

 

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