Rolando Garvizu
03/05/2015 - 15:59

Alerta cocaína: la droga en el año electoral

El último informe de la Secretaría de Lucha contra el Narcotráfico da cifras oficiales de detección de cocinas de cocaína en la Argentina en base a datos de la justicia federal. Entre 2000 y 2006 se habían descubierto en todo el país 80 "cocinas", mientras que sólo en 2013 la cifra llegó a 250.

La última "cocina" de droga descubierta, la semana pasada, en Berazategui. (Foto Clarín)

Redacción, 3 de mayo (Clarín, Argentina).-

Los dichos

"Hay países donde todo está bajo el dominio de la droga. Con respecto a la Argentina, puedo decir sólo esto: hace 25 años era un lugar de paso; hoy en día se consume. Y no tengo la certeza, pero creo que también se fabrica" (Papa Francisco al periódico La Cárcova de San Martín, 8 de marzo).

"Naciones Unidas nunca ha considerado a la Argentina como un país de consumo. En el año 2008 hicimos una encuesta que arrojó un mínimo ascenso de cocaína y marihuana, y sí había un asombroso ascenso del alcohol y de drogas legales" (Jefe de Gabinete Aníbal Fernández, 10 de marzo).

"Es verdad que ha aumentado el consumo. La marihuana está al alcance de los pibes. Todo tipo de droga está al alcance. Esto lo podemos tomar como un triunfo del narcotráfico. Pero Argentina no es un país que fabrique droga porque no tiene las condiciones para hacerlo" (Secretario de Lucha contra el Narcotráfico Juan Carlos Molina, 10 de marzo).

"Las adicciones en la gente de bajos recursos son devastadoras porque la adicción es con cualquier cosa. Los que tienen mucha plata, tienen de la buena, no se les nota y pontifican acerca de los negros que consumen paco" (Presidenta Cristina Fernández, 12 de marzo).

"La ley electoral de la Argentina requiere ser reformada... El sistema es vulnerable a la penetración del dinero del narcotráfico..." (Claudio Bargach, de la Asociación Red Ser Fiscal, tras un encuentro con el Papa en El Vaticano, 24 de marzo).

"En la villa del Bajo Flores funcionan diez cocinas de cocaína" (Gustavo Vera, La Alameda, 25 de marzo).

"El movimiento de drogas no es preocupante. ¿Los crímenes en el Bajo Flores? No sé si es guerra narco, no soy adivino" (Aníbal Fernández, 14 de abril).

"El narcotráfico es un flagelo preocupante" (Juez de la Corte Ricardo Lorenzetti, 28 de abril).

"En lugar de dar tantos discursos contra el narcotráfico, los responsables del Poder Judicial deberían dotar de mayores recursos a los juzgados" (Presidenta Cristina Fernández, 28 de abril).

Los hechos

El último informe de la Secretaría de Lucha contra el Narcotráfico que hoy dirige Molina da cifras oficiales de detección de cocinas de cocaína en la Argentina en base a datos de la justicia federal. Entre 2000 y 2006 se habían descubierto en todo el país 80 "cocinas", mientras que sólo en 2013 la cifra llegó a 250. No se trata de la transformación de la hoja de coca en pasta base, sino de la transformación de la pasta base al clorhidrato de cocaína lista para el consumo. En la Argentina, entonces, ¿se produce droga, en el sentido de cultivar hojas de coca? No. ¿Se procesa droga? Sí. ¿Procesar un producto para transformarlo en otro es fabricar éste último? Sí.

Tiene razón el Papa: en la Argentina se fabrica droga.

La negación autómata de Aníbal Fernández, que ya no admite ni siquiera el consumo por el que chicos del conurbano mueren y matan cada día, no elimina el problema. Ni atenúa el drama diario de su sombra gigante.

En la Argentina se lava dinero del narcotráfico, que se invierte en propiedades de lujo y empresas fantasma. El narco colombiano Alvarez Meyendorff tenía las sedes de tres de sus empresas en la Galería Güemes, una de las más elegantes de la calle Florida, a 400 metros de la Casa Rosada. Y esta semana fue imputado por lavado de dinero Rubén Zacarías, subjefe de Ceremonial en la Casa Rosada desde 2003 a 2013, durante las presidencias de Néstor y Cristina Kirchner, quien no pudo justificar, por ahora, 700.000 pesos. Rubén y sus tres hermanos -todos trabajaron en el Gobierno- son investigados también por tráfico de efedrina.

A la Argentina llegan vuelos clandestinos con cocaína de los que sólo nos enteramos por los radares del azar: cuando alguna avioneta cargada de droga se cae.

En la Argentina hay pistas clandestinas de aterrizaje investigadas por la Justicia Federal en el triángulo que forman las provincias de Santiago del Estero, Catamarca y Córdoba. Un informe oficial de la Sedronar admite que podría haber aterrizajes narcos en la ruta nacional 16 durante las madrugadas. Es la ruta que une Salta, Santiago del Estero, Chaco y Corrientes. La advertencia es de 2007, el año en que asumió Cristina, y aún se puede encontrar en la web del organismo. La fuerzas federales jamás lo investigaron.

La mayor cocina de droga en la Argentina fue descubierta en Rosario, con 300 kilos de cocaína ya fabricada y más de 2.000 litros de precursores químicos. El operativo fue encabezado por el secretario Sergio Berni, quien difundió imágenes de todo el proceso de fabricación de la droga, incluída una secadora industrial importada de Alemania. Cinco meses después, cuando el ministro de Defensa Agustín Rossi dijo que la Argentina "es un país de consumo de drogas, y ahora también de elaboración", Berni salió a desmentirlo: "Argentina no es un país de producción de drogas", afirmó, con la misma convicción con la que había mostrado el éxito del operativo contra los fabricantes de cocaína en Rosario. Extraña consigna: negar aunque signifique negarse a sí mismo.

En 2001, el 3,5% de los estudiantes secundarios consumían marihuana. En 2011 eran el 10,4%. Tres veces más. En esos 10 años también se triplicó el número de chicos que consumían cocaína: eran el 1% en 2001 y el 2,7% en 2011.

El jefe de Gabinete dijo que subió el consumo de alcohol y tabaco más que el de las drogas ilegales. No es cierto. Entre la población general (16 a 65 años) el consumo de tabaco bajó entre 2004 y 2010 del 58 al 52% y el de alcohol, del 84 al 75%. Pero crecieron el consumo de marihuana (de 7,4 a 9,1% y cocaína (de 2 a 3% de la población). Semejante escenario encierra un drama mayor: según documentos oficiales, en 2003 había en la Argentina 886 centros de tratamiento para adictos, entre públicos y privados. En 2008, la última vez que los contaron, la cifra había caído a 530. Eso también es quitarle recursos al drama de la droga. El país infiltrado por la cocaína involuciona: más consumo y más adictos para un 40% menos de centros donde tratarlos. La misma Sedronar completa el cuadro con un trabajo publicado en 2012: el 30 % de los adolescentes detenidos en institutos de menores cometieron delitos directamente vinculados al consumo o tráfico de drogas.

Entre los dramas conocidos de Los Monos en Rosario y la guerra narco de la Villa del Bajo Flores que Aníbal Fernández ni siquiera consigue adivinar, en la Argentina hay adolescentes que protegen a los dealers que venden al menudeo en los grandes centros urbanos. Se llaman "los soldaditos del paco" en Lomas de Zamora, "los angelitos de Yaqui" en Mendoza, "los teros de Colonia Lola" en Córdoba, o "la bandita de los champú" en Neuquén. Para esos chicos de 12, 13, 15 años, la actividad narco es un empleo y un lugar de pertenencia social.

El alerta

Los expertos en narcotráfico aseguran que en los años electorales circula más cocaína porque los controles se relajan y hace falta más droga para mantener "clientes" cautivos en la cadena del menudeo, y así un mejor control de los caudillos territoriales muchas veces vinculados a la política. La droga es una fuente de financiamiento poderosa. En esos períodos, también, se difunden grandes operativos para mostrar acción cuando más circula.

"Es una media mundial: cuando más circula, más se muestra", dice desde Washington el especialista en Seguridad Diego Gorgal, autor de varias investigaciones sobre narcotráfico en el conurbano. Uno de sus trabajos indica que la droga es más cara si el país donde circula tiene más controles del Estado. Es decir, vale menos donde es más fácil conseguirla. Por eso el gramo de cocaína cuesta 100 dólares en Estados Unidos y apenas 1,5 dólares en Bogotá. Doce dólares en San Pablo y sólo 7 en la Argentina. Los mayores decomisos de cocaína de la historia argentina fueron en años impares: "Guerrero de los Balcanes" (2009) y "Carbón Blanco" (2005).

No es casualidad. Es porque en los años impares hay elecciones.

El último gran decomiso de droga acumulada fue anunciado en 2011: 5.782 kilos de cocaína, más que todo el año anterior. Se anunció el 30 de octubre, una semana después de las elecciones donde Cristina fue reelecta con el 54% de los votos.

Otra vez, mucha droga en un año electoral. Como éste.

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